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“Trato de entrar a la cancha a divertirme”

Foto: Ligate una Foto.

Franco Balbi es el nuevo protagonista de “La entrevista de la semana”. El base de 27 años tocó muchísimos temas: su gran presente en Ferro y las ganas de ponerlo nuevamente en los primeros planos, autocrítica y aprendizaje tras su dura lesión como juvenil, la recuperación en Junín, su vistoso estilo de juego, el foco dentro de un ambiente profesional, su paso por la Selección y más.

-Contame un poco sobre el presente del equipo, otra vez en gran forma y solidificando la estructura.
-El presente es muy positivo. Creo que vamos encontrando otra vez el camino con el que nos fuimos antes de las Fiestas, que es tratar de ser un equipo sólido. Y ganar te predispone de otra manera, te da la confianza para seguir laburando mejor durante la semana. Y eso es lo positivo que rescatamos de las victorias, más allá de jugar bien o mal. El presente es muy alentador y dan ganas de seguir adelante para mantenerse prendido entre los de arriba.

-¿Qué tiene este Ferro para pelear arriba y qué le falta para sostenerlo rumbo a la parte final de la temporada?
-Lo que más tenemos es actitud y entrega. Podemos jugar bien o mal, pero vamos a estar siempre dando el máximo para poder ganar. Más que nada nos falta ser un equipo regalar. No podemos anotar en un partido 99 puntos y en el otro 75. Hay una diferencia muy grande en eso. Debemos encontrar la regularidad para ser un equipo constante y sólido en cuanto a eso.

-¿Significa algo que le hayan ganado a los punteros de cada Conferencia en lo que va de la temporada?
-No. Significa que, para mi, hemos jugado mejor con los de punta que con los que vienen en el lote de abajo. No sé si es casualidad o que el equipo toma esos partidos de otra manera, pero son todos partidos normales y todavía falta muchísimo. También hemos perdido con Hispano, el último, dos de los tres que jugamos y tampoco significa nada. Queremos ganarles a todos, pero no nos quedamos en un par de partidos por hacer bien o mal las cosas.

-¿Qué significa jugar en Ferro, por todo lo que es Ferro para la historia de la competencia?
-Cuando llegué al club sabía a dónde iba a llegar, a un club con muchísima historia y con un resurgimiento muy importante. Jugar acá es algo lindo, la gente te lo hace saber y uno se predispone para entender la apuesta y el riesgo que tiene jugar en un club de esta jerarquía, que de a poco va volviendo a los primeros planos de la Liga Nacional. Somos conscientes de dónde estamos y de lo que tenemos que hacer para seguir estando en esta posición. Que los resultados vayan de la mano de la apuesta que se hizo es muy gratificante. Asumo el rol que tengo acá y el desafío de llevar adelante a uno de los equipos más prestigiosos. Hay que convivir con eso, enfrentarlo todos los días y laburarlo.

-Debe ser motivamente el hecho de ponerlo nuevamente en los primeros planos, ¿no?
-Sin dudas. El club viene haciendo las cosas muy de golpe en estos años en cuanto a ascensos y escalar posiciones, y es una responsabilidad muy linda que hay que asumir con total profesionalismo y tratando de estar tranquilos. La gente te exige que el club esté en los primeros planos, y sabe -junto a la dirigencia- que podemos estarlo. Entonces es un lindo compromiso que tenemos, y desde mi parte, por ser el conductor del equipo, me toca asumirlo un poco más que el resto.

-¿Por qué decidiste tomar este paso en tu carrera, qué le iba a dar en este momento?
-Elegí Ferro por las ganas de estar entre los primeros. Cuando me llamaron y me contaron el armado del plantel supe que la apuesta era muy buena. Un equipo así, con tanto nombre y jerarquía, en el sentido de ser varios chicos que en los últimos años hemos pegado un salto importante, hace que esté bueno juntarse para ver hasta dónde podemos llegar. Ferro me llega en un momento muy importante de mi carrera, donde mi meta es tratar de ver hasta dóonde puedo llegar. Quiero hacer algunos años en el club y después ver si se puede dar un salto un poco más grande a otras ligas. Quiero trabajar para eso.

“Ferro me llega en un momento muy importante de mi carrera, donde mi meta es tratar de ver hasta dónde puedo llegar. Quiero hacer algunos años en el club y después ver si se puede dar un salto un poco más grande a otros ligas. Quiero trabajar para eso”.

-Sin desmerecer a Argentino, da la sensación de que tu carrera necesitaba salir de esa zona de confort que tenías en Junín.
-Sí, sin dudas. Lo hablé en su momento con Santiago Scala (NdeR: base de San Lorenzo) cuando se fue de Argentino y Gimnasia de Comodoro también. El veía que estaba en un momento para más, porque juegue bien o mal la gente lo iba a reconocer siempre para bien. Quedarse en eso te hace retrasar un poco, y si tenés aspiraciones de conseguir cosas más importantes hay que dar un paso adelante. En Argentino me sentía de esa manera, como que si jugaba bien no pasaba nada, estaba todo bien, y si no jugaba bien tampoco pasaba nada porque la gente me reconocía por igual. Dar un salto y un paso adelante estaba bueno, y lo quería de esa manera.

-De todas maneras, está claro que esos años en Argentino fueron muy importantes para vos. ¿Qué fue esa etapa, qué te dejó?
-Fueron años que me hicieron cambiar muchísimo mi pensamiento y entrenamiento. Maduré muchísimo dentro de Argentino y siempre voy a estar agradecido, como también a Ciclista. Voy a estar agradecido a los dos equipos de mi ciudad porque uno me dio la posibilidad de ser profesional y otro de volver a insertarme en la competencia. No sé si es casualidad o causalidad que el técnico fue el mismo, Adrián Capelli. Estoy muy agradecido a las chances que me dieron y después está en uno saber aprovecharlas y sacarles su rédito. Argentino fue uno de los clubes más importantes de mi carrera, y uno de los lugares más cómodos donde me sentí jugando.

-Le mencionaste. ¿Qué fue Capelli en estos años y qué hizo para llegar a ver esta versión actual de Balbi?
-Me dio la posibilidad dos veces de ser profesional, de volver a estar dentro de la mejor competencia del país. Es un entrenador que me dio y marcó muchísimo, más que nada como persona. Como jugador me ha dejado muchas cosas positivas, más que nada tener siempre temperamento e ir por más, sin quedarme con lo que venía haciendo. Llegar con él a Argentino me dio el empujón para cambiar en todo aspecto, físico, mental.

-Ese fue un momento clave de tu carrera después de uno oscuro, aquel fin de 2009 con Quimsa y la lesión en los ligamentos de una rodilla. ¿Qué significó eso?
-Cada día lo sostengo más. Yo tenía 19 años en ese momento y me había costado llegar hasta ahí, pero no tomaba dimensión de lo que me había costado. Y tampoco tomé dimensión de lo que era la lesión en sí. Me dejé estar muchísimo, me fui para otro lado, directamente no respeté nada de lo que venía haciendo. No cuidé todo lo que había logrado y lo perdí en cinco meses. Creo que de eso se aprende, y he aprendido bastante más allá de costarme muchísimo. Pero lo aprendí, y hoy en día lo veo desde otro lado. En ese momento no caía en lo que había pasado y creía que me llevaba el mundo por delante. Me encontré con un baño de realidad, y había que afrontarlo y ponerle el pecho para seguir adelante si quería seguir jugando. Hoy estoy donde estoy por entenderlo, si bien lo hice tarde, y por saber cuál era el negocio para volver a estar.

“Cuando tuve la lesión me dejé estar muchísimo, me fui para otro lado, directamente no respeté nada de lo que venía haciendo. No cuidé todo lo que había logrado y lo perdí en cinco meses. Creo que de eso se aprende, y he aprendido bastante más allá de costarme muchísimo”.

-¿Por qué pensás que te dejaste estar, por la inconsciencia de ser un pibe y no magnificar las cosas?
-Sí, por el hecho de creer que no pasaba nada y que cuando volvía la iba a tener toda fácil. Y no es así, no pasa por tenerla fácil o difícil sino por una cuestión de laburo, de hacer las cosas a consciencia para que cuando te pasan esas cosas de estar unos meses afuera, no sufrirlas cuando volvés, y no sufrir una caída en lo profesional. Era joven pero tenía mucha gente alrededor que me habló y aconsejó, pero yo hice oídos sordos y creía en lo que yo estaba haciendo. Y estaba todo mal lo que hacía. Cuando lo entendí, agradecí y me reproché muchas cosas. Y de ahí en más empecé a escuchar muchísimo a la gente. Lo puedo tomar o dejar, pero siempre escuchando.

-¿Qué fue lo peor que hiciste y qué te hizo dar el click?
-Lo peor fue haberme dejado estar en cuanto a mi físico. Tenía 19 años, mido 1.84 metro y pesaba 97 kilos en ese momento. Y la verdad es que no sólo yo lo sufría, sino también la rodilla, que era la lesión. Tomé consciencia en mi última temporada en Ciclista, y si quería seguir jugando y estar en el ruedo de los mejores, tenía que cambiar todo. De entrada tomé un riesgo yendo a la Liga y cambié muchísimo. Y ese año me tocó estar con Lucas Pérez (NdeR: base de Boca), quien es un animal físicamente y cómo se entrena, y él me ayudó muchísimo desde su silencio o conducta deportiva y profesional, me ayudó a cambiar, a estar como estoy y a sentirme cada día mejor.

-¿En algún momento la viste negra o te costó salir?
-No sé, nunca lo pensé. Siempre confié en mi y creí en lo que yo podía llegar a dar y a ser. Siempre tuve la convicción de que lo que me proponía, podía llegar a hacerlo. Mal o bien, siempre lo intenté y quise ir por más. La constancia y la paciencia para seguir adelante fue buena, y hoy hay resultados.

-¿Con el tiempo pensás que la lesión te dio más de lo que te sacó?
-Hoy en día sí. No sé qué pasaría si me agarra hoy. En ese momento tenía mucho tiempo más por delante. Pero sí, me terminó dando más de lo que me sacó, no en cuanto a juego sino en cuanto a mi carácter, a mi madurez, a ver las cosas desde otro punto y a entenderlas desde otro punto. Me ayudó muchísimo, hoy aprendo de eso y trato de buscar, no la perfección, pero sí exigirme para estar en el ruedo.

-El inicio como juvenil prometedor, el golpe, la recuperación, la ratificación. ¿En qué momento está hoy la carrera de Franco Balbi?
-En un momento de crecimiento todavía, de aprendizaje más que nada. Son pocos los años que llevo otra vez en la competencia, este es el cuarto desde mi vuelta a la Liga y sigo creciendo y laburando para conseguir cosas. No logros personales, sino tratar de conseguir cosas colectivas. Me encuentro en un momento de crecimiento, de tener la cabeza puesta en objetivos importantes y en ver hasta dónde puedo llegar, más que nada. Sé que no me quiero quedar con jugar acá, quiero tratar de jugar en otro lado.

-Me da la sensación que tenés esa obsesión por dar un salto, pero más que nada por probarte a vos mismo para ver si sos capaz de estar en otra liga.
-Sí, sí. Quiero probarme y ver si me da para jugar en otros planos. Si no me da, no me voy a arrepentir por probar ni será un paso atrás. Todo es experiencia. Cuando tomé la responsabilidad de venir a Ferro era un paso importante y no sabía cómo me iba a sentir. Son todas experiencias de la que uno siempre trata de aprender y de sacar cosas positivas. El hecho de querer irme a jugar afuera me exige a mi a tratar de ser el mejor en la posición, a crecer día a día y tomar todo con mucha responsabilidad.

-¿Hay un sueño o ideal en ese irse a jugar afuera? ¿Europa?
-Sí. Yo quiero jugar con los mejores. Confío en mi y creo que puedo llegar a hacerlo. Después, si está la posibilidad o no pasa por otro tema, pero yo no me voy a quedar con no intentarlo o tratar de hacerlo. La aspiración es tratar de saltar a otro nivel, a Europa, y ver hasta dónde puedo, hasta dónde me da. Trabajo y tengo la mentalidad puesta en eso.

-Me gustaría hablar un poco de tu juego, de tu estilo. ¿Qué tratás de expresar con esa forma de jugar, que es muy atractiva?
-Yo entro a la cancha a divertirme y toda la vida jugué de la misma manera. Miro a gente que me gusta, como Teodosic o Diamantidis en su momento. Son referentes y trato de aprender cosas de ellos. La impronta y el estilo que tengo es un poco vistoso y tiene un poco de riesgo. Arriesgo mucho y lo sé, y si no arriesgara no sería mi juego. No sé si tengo un estilo particular o no, pero trato de entrar a la cancha a divertirme, a hacer mi juego, y por sobre todo a hacer las cosas para ganar. Me gusta ganar y tengo siempre la mente en eso. Si después juego bien o mal, vistoso o feo, para mi es irrelevante. Si la gente se divierte cuando me ve jugar, bienvenido sea. De eso también se trata el deporte, de brindar un espectáculo a la gente que paga la entrada. Y juego para eso. Para ganar, principalmente, pero para divertirme y hacer divertir a la gente que va a la cancha.

-Lo de divertirse es algo que varios marcan, esa búsqueda de no perder de viste que, más allá de las obligaciones profesionales, el básquet no deja de ser un juego…
-Sin dudas. Lo remarco y lo digo, no deja de ser un juego. Más allá de que en el básquet no hay empate, y si perdés tenés la presión de eso y no se ve tan bueno, no pasa nada. No deja de ser un juego y creo que ése es el foco principal al que la mayoría debemos apuntar, a no perder el eje de que esto es un juego y que va más allá de un resultado o lo que sea, hay cosas mucho más importantes o trascendentes en la vida de uno que perder un partido o ponerse mal por perder un partido. Obviamente que a nadie le gusta perder, pero las cosas pasan por mucho más allá de eso. Dentro de la cancha trato de tomarme las cosas con otra tranquilidad o perspectiva. A veces salen o no, pero son cuestiones. Cuando termina el partido, hayamos ganado o perdido, me voy a mi casa sin perder de vista que es un juego y hay que tomarlo como tal, más allá de alguna calentura con la que me vaya luego de alguna derrota.

“El básquet no deja de ser un juego y creo que ése es el foco principal al que la mayoría debemos apuntar, a no perder el eje de que esto es un juego y que va más allá de un resultado o lo que sea”.

-¿Por eso quizás no te asusta el arriesgar de más y comerte una puteada por equivocarte?
-Los riesgos van a estar siempre, hagas o no hagas. Es mejor hacer y quedarme tranquilo porque lo hice y no quedarme tranquilo y pensar en qué hubiese pasado si lo hubiese hecho. Los riesgos e insultados van a estar siempre, los aplausos van a estar cuando salgan las cosas bien. En el juego tenés que tomar siempre un riesgo. Yo lo tomo, y lo hago con diversión.

-No es común que en un mundo tan profesional, donde la exigencia es grande, la derrota es un drama y el rival un enemigo, se elogie a un rival cuando hace algo bueno. Sin embargo vos sos de remarcar lo bueno que hacen tus colegas, los chicos y demás. Y cuando lo hacés se nota que lo hacés con naturalidad, que te sale hacerlo. ¿Eso parte de ese sentido de diversión que hablabas?
-Me gusta hacerlo y me sale con naturalidad. Por ejemplo, tuve la posibilidad de estar en cancha con Juani Marcos (NdeR: base juvenil de Peñarol), quien es un pibe que tiene muchísimo talento y futuro por delante, y cuando me tapó -más allá de que no hubiese querido que lo hiciera- lo felicité porque la verdad es que el pibe juega bárbaro, defiende bárbaro. Y me sale así. También ayuda a descontracturar un poco el clima y el ambiente. Creo que si nosotros dentro de la cancha mandamos un mensaje hacia afuera donde no somos enemigos, sino rivales y colegas, donde todos cuidamos nuestro lugar y somos profesionales, ese tipo de acciones ayudarían muchísimo. Y siempre es meritorio ver el crecimiento de todos, porque todos estamos para crecer. Y si puedo marcar que otra persona está haciendo las cosas bien, está bueno. Es una manera mía de tomarme con tranquilidad y con respeto a mis compañeros y colegas. No es tan usual, pero me sale de esa manera.

“Creo que si nosotros dentro de la cancha mandamos un mensaje hacia afuera donde no somos enemigos, sino rivales y colegas, donde todos cuidamos nuestro lugar y somos profesionales, ese tipo de acciones ayudarían muchísimo”.

-Hay algo que siempre remarcás también y es el valor de tu abuelo en tu vida, que siempre te tiene presente a vos. ¿Cómo es esa relación?
-Es muy importante, como toda mi familia en mi vida. Pero lo que hacen tanto mi abuelo por parte de mi papá como mis abuelos maternos, que están siempre prendidos atrás del televisor o la radio, es tremendo. Te cuento una anécdota. En Junín, cuando mi abuelo no podía ir a la cancha, se ponía tres radios diferentes para poder escuchar el partido porque decía que cuando metía un doble, alguno lo gritaba más y se perdía el partido, entonces quería estar pelota por pelota escuchando lo que pasaba. A uno lo llena de orgullo y felicidad que a su edad, 84 años, y con tanta entereza esté siempre predispuesto para verme cuando juego, por la tele, streaming o lo que sea. Siempre está. Y para mi es muy importante, son importantes y siempre lo van a ser, mis abuelos, mi hermano, mis hijos, mis viejos, toda mi familia.

-Te cambio de tema. ¿Qué es un base para vos?
-Desde mi punto de vista, es el entrenador adentro de la cancha. Más allá de que hoy en día se usa mucho el mirar al entrenador para ver qué sistema jugar o qué hacer, creo que el base es el que dentro de la cancha va a comandar siempre, el que tiene que tener el temperamento para llevar un equipo hacia adelante. Es el primero en la línea en todo, todos están mirándote, ya sea si arrancás defendiendo y con qué intensidad, o mirándote para ver qué vas a hacer adelante, cómo lo vas a hacer… Es el principal jugador dentro de un equipo y esquema.

-Si tuvieras que armar un base ideal, ¿cómo lo harías?
-Elegiría la explosión, capacidad y energía de Facundo Campazzo; el pensamiento y la forma de leer el juego de Pablo Prigioni; y creo que el gol y la magia de Teodosic. Milos no puede no estar dentro de un base ideal (risas).

-Antes hablábamos de momentos. ¿Qué significó este último invierno con la Selección?
-Fue algo muy importante, algo que siempre voy a recordar. Estar con la camiseta de la Selección y representar a tu país siempre es lindo. Son sensaciones difíciles de explicar. La experiencia en los entrenamientos te ayuda a crecer muchísimo, tus compañeros te ayudan a crecer y la competencia interna es muy buena y de muy buena fe. En mi apuesta está trabajar para seguir ahí. Siempre es lindo volver a representar a tu país, porque estás en el cielo cuando te toca esa posibilidad. El Sudamericano fue mi primera experiencia en una competencia internacional con la Selección y será siempre inolvidable.

“En mi apuesta también está trabajar para seguir en la Selección. Siempre es lindo volver a representar a tu país, porque estás en el cielo cuando te toca esa posibilidad”.

-Así como la posición de interno es difícil de llenar por lo escaso, la del base parece tener muchísimas opciones. ¿Es difícil hacerse un lugar con todos los que hay?
-Sí, es muy complicado por el hecho de que vienen desde abajo muchísimos chicos con talento y proyección, que hoy en día están haciendo las cosas realmente bien y creciendo a pasos agigantados. Creo que el puesto está muy peleado, con dos que sabemos que van a estar y tienen muchos años por delante como Facu (Campazzo) y Nico (Laprovittola), quienes van a ser los pilares fundamentales el día que Luis (Scola) decida no jugar más. Y los que vienen de abajo están haciendo un trabajo tremendo para estar. Los que estuvimos y queremos seguir estando tenemos que seguir trabajando para estar a la altura de esos chicos, demostrar que también podemos estar y jugar, que les vamos a pelear el puesto para representar a la Selección.

-Antes mencionaste a Prigioni dentro de tu base ideal, y él de cierta forma es un ejemplo de que no hay que empezar desde muy chico para llegar y consolidarse en la Selección.
-Eso te da la pauta de que nunca hay que bajar los brazos y lucharla hasta que sientas que pasó tu momento. Hay que remarcar el trabajo y constancia que tuvo un tipo con una mentalidad muy superior a la que quizás tenemos los jugadores de Argentina. Siempre hay que seguir y pelear porque en algún momento será. Y si no es, al menos lo intentaste y trataste de que fuera. Pero también es importante que los chicos sigan creciendo porque tenemos que mantenernos en los primeros planos con la Selección.

Leandro Fernández
@FernandezLea
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