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“Siempre fui un laburante que intentó aprovechar cada oportunidad”

Foto: LNB.com.ar.

Lucas Faggiano es el nuevo protagonista de “La entrevista de la semana”. El base de 28 años analiza el presente de San Martín de Corrientes, se mete en su nuevo desafío de ser el base titular de un equipo protagonista, recuerda su paso de campeón en San Lorenzo, hace un repaso de sus años en Bahía Blanca, lo que significó jugar en su ciudad, la complicada salida de ahí, la especial relación con Jorge -su padre- y mucho más.

-Imagino están teniendo buenas sensaciones en el Súper 20, por el cierre de la fase regular y por el inicio de los octavos, ganando ante Atenas en Córdoba.
-Sí, ni hablar. Estamos contentos por haber ganado el primer partido. No son playoffs fáciles, porque hay grandes equipos y porque el sistema de disputa lo hace más complicado. Tenés la ventaja deportiva, pero empezás de visitante y si perdés, después tenés la presión de ganar dos en casa en días consecutivos, y no es fácil. Dimos un gran paso en este inicio.

-¿Sirvió, además, por lo que debe haber sido el golpe de la eliminación en la primera fase de la Sudamericana?
-Sin dudas. Eso nos dolió mucho. En el equipo somos muchos que nos mantenemos del año pasado, y nos había costado mucho conseguir la clasificación. Este año teníamos a la Sudamericana muy apuntada y no se nos dio. Pasaron demasiadas cosas extras también, y fue una semana muy mala en todo sentido. Pero después ganamos dos clásicos en una semana, y nos ayudó a levantarnos. Más allá de que todavía duele, el equipo dejó atrás le eliminación.

-En los últimos años, el equipo fue protagonista y dominó, pero falló en casi todas las instancias decisivas. ¿Lo ves así también?
-(Piensa). Sabemos que estamos en un club que ha ido creciendo año a año y busca ser protagonista. Cuando te das la posibilidad de estar en una instancia decisiva, sabemos que llegan buenos equipos, que todos van por el mismo objetivo. Y no se nos dio. Creo que San Lorenzo nos ganó muy bien en aquel Súper 4, y en los playoffs contra Regatas se dio una serie en la que a ellos les funcionó una propuesta táctica muy buena. Pero debemos seguir intentando, yendo por el mismo camino. Primero debemos tratar de llegar a esa instancia, y luego dar el paso. Creo que, si seguimos por este camino, en algún momento se nos va a dar.

-Parece que no les rebota tanto en la cabeza, ¿no?
-No te podés quedar en eso. Hay que intentar reponerse y encontrar un nuevo objetivo. Ahora estamos con el Súper 20, buscaremos pasar la primera ronda y después seguiremos. Los golpes hay que dejarlos atrás y mirar hacia adelante, aprendiendo de los errores.

-¿Qué significa desde lo personal ser el base titular de un equipo de punta? ¿Era un desafío que buscabas?
-Sí. Me llegó en un momento justo, en un equipo donde me siento cómodo. En años anteriores lo podría haber hecho, pero por un motivo u otro decidía ser base de relevo en un equipo con más protagonismo. Este año, Seba (González, el DT) me dijo que quería que tomara más responsabilidades, y creo que era el momento indicado, en un club donde me siento a gusto. Estar con un cuerpo técnico y compañeros que te respaldan y dan confianza lo hace mucho más fácil. Todo eso me ayuda.

-¿Te preparaste de otra manera para este desafío?
-Sé que tengo otras responsabilidades y debo tener otra preparación en cuanto a estar listo para otras situaciones, como por ejemplo ser parte de los momentos finales y cerrados. En ese sentido es todo un aprendizaje, y trato de tomarlo de manera natural y sin volverme loco. Siempre intento llegar con el plan de juego en la cabeza y tener las ideas claras.

-¿Cuán difícil es ser el base titular de un equipo de punta en esta Liga Nacional?
-Si hay un puesto en este torneo en donde hay muchos jugadores, creo que es el de base. Hay muchos buenos jugadores en mi puesto, debe ser el que mejor cubierto está. Lo tomo como un desafío y agradezco tener la posibilidad de estar en un equipo así, con jugadores de calidad y experiencia que facilitan mucho las cosas. Para un base, tener eso al lado te hace el trabajo más simple.

-¿Qué clase de competencia ves e imaginás en cuanto a lo que pudiste percibir?
-Me parece que el nivel será similar al del año pasado. Veo muchos equipos fuertes en el Norte, que se armaron para ser protagonistas. Y veo que el Súper 20 fue tomado como prueba por algunos, para ver qué ajustes tienen que hacer. Pero cuando se acerque el comienzo de la Liga, todos van a estar rodados y se verá un nivel parejo, con muchos que intentarán ser protagonistas.

-¿Y qué te parece ver tantos extranjeros en cancha al mismo tiempo en un equipo? Es una realidad que preocupa a muchos de los nacionales.
-De eso no hay duda. Desde el primer momento en que salió la idea, los jugadores planteamos nuestra postura desde la AdJ (Asociación de Jugadores), dijimos que estábamos en contra. Lamentablemente, se implementó la medida y creo que todos coincidimos en que no es la correcta. Pero bueno, es una regla que se implementó, y creo que este año aumentó la cantidad de equipos que usan más fichas extranjeras. Me parece que no es una liga fácil para los extranjeros, hay que conocerla. Muchas veces vienen jugadores de buen paso por otras ligas importantes y acá les cuesta, por los roces, los viajes, el juego físico. Entonces, a veces el jugador nacional corre con esa ventaja.

-Quiero ir un poco hacia atrás, a San Lorenzo. ¿Qué significó ser campeón de Liga?
-Fue algo muy grato y lindo. Yo me crié viendo a mi viejo jugando la Liga, son mis primeros recuerdos. Iba a la cancha con mis hermanos y mi mamá, y mi viejo jugaba en Estudiantes con Espil, Richotti… De verlo en la tribuna, pasé a jugar, a competir y a terminar ganando un título de Liga. Es medio loco, y al momento de ganar se me vino a la cabeza. Encima estaba mi viejo en la tribuna, entonces es como que cerró un círculo que empezó desde muy chico. Y fue soñado. Ojalá no sea mi único título, que vengan muchos más. Pero fue un momento muy especial.

-¿Te quedó un sabor amargo por tu salida? Porque el proyecto se mantuvo y vos fuiste una pieza valiosa en los playoffs, pero así y todo decidieron otro camino.
-Cuando llegás a un club y conseguís un título, obviamente tenés el deseo de permanecer. San Lorenzo es un equipo con una gran estructura y que siempre apunta alto, y quería seguir porque sabía que iba buscar pelear por más títulos. La verdad es que sí, me sorprendió la salida. Pero conozca las reglas del juego y lo que puede pasar. En ese momento sí, me quería quedar. Pero bueno, lamentablemente no se dio. Vine a San Martín y, mirándolo a la distancia, me hizo bien el cambio. Necesitaba un club así, con estas posibilidades que me está dando. Como dice el dicho, no hay mal que por bien no venga.

-Claro, porque además, llegar a San Martín, otro equipo con aspiraciones, fue una especie de demostrar que estabas listo para el lugar que te tocaba, para esas responsabilidades, ¿no?
-Sí, por eso. San Martín se arma para pelear también. Creo que en cuanto al desarrollo individual de mi carrera, el cambio era lo mejor que me podía pasar. Es un club protagonista, que lucha por cosas y en donde iba a tener mayor participación que en San Lorenzo por una cuestión de jerarquía de algunos jugadores de San Lorenzo.

-¿Le buscaste un motivo, trataste de entender la salida en esos primeros meses?
-No. Cuando se dio la charla, me dijeron que eligieron ir por otro camino por diferentes motivos. Y esto es así, son las reglas del juego. Cada uno siempre va a buscar lo mejor. Lo acepté y fue un capítulo cerrado para después seguir hacia adelante. Me pasó en su momento en Bahía, y es así. Cuando estás en esto, sabés que esas son las reglas del juego.

-Tu unión con Bahía Blanca es más que clara y nunca se irá. Jugar en tu ciudad debe haber sido algo genial. ¿Cómo fue esa época?
-La verdad es que fueron años muy lindos. Mi primer año en la Liga tras ir a Estados Unidos fue en el último año de Estudiantes como tal, después vino Bahía Basket y el proyecto de Pepe (Sánchez), donde se generó como una revolución en la ciudad, jugábamos a cancha llena y había muchísima expectativa y repercusión. Fue muy lindo iniciar mi carrera jugando con gente que veía en la tribuna cuando era chico, como Juan Espil. Son lujos personales que me di, como jugar adelante de mi familia y amigos. En ese momento lo valoraba mucho, porque no son muchos los que pueden jugar en su ciudad y en su club en Liga Nacional.

-Volviendo a tu padre. ¿Cómo es la relación en sí? Porque nunca es fácil seguir un camino profesional que va por los mismos carriles.
-Creo que empezás a jugar al básquet sin darte cuenta. Cuando llega una cierta edad, decidís darle una oportunidad y ver si se puede convertir en profesional. Y todo fue con el respaldo de mi viejo. Yo conozco casos de gente que tuvo padres ex jugadores y lo han sufrido. No por el padre en sí, sino por el ambiente, las comparaciones y demás. La verdad es que no lo viví. Mi viejo conocía los momentos y las palabras justas, cuándo hablar o no, cuándo presionar. Y todo lo que me decían de mi papá, en vez de tomarlo como negativo si era una comparación, lo tomaba como motivo de orgullo. Gracias a Dios no sufrí cosas que otros sí sufrieron y a la larga repercutieron en su carrera.

-¿Se sigue hablando mucho de básquet con tu padre o con el tiempo se dejaron de lado algunos temas?
-Sí, se habla. Él mira todos mis partidos (risas). Pero cuando era más chico me aconsejaba y corregía más. Ahora quizás hablamos más como pares. Siempre se dio todo natural.

-¿Cómo es ser jugador de básquet bahiense, y serlo ahí mismo en la ciudad? Creo que no es lo mismo que el resto.
-Está claro que en Bahía es algo especial. Se mama desde muy chico. Es muy particular lo que pasa en Bahía, tantos clubes, jugadores. Y no es casualidad que hayan salido tantos jugadores, entrenadores, árbitros, periodistas… Te genera cierto orgullo cuando los jugadores y entrenadores representan a Argentina y Bahía por el mundo. Y la tradición sigue. Pasan los años y siguen saliendo distintos jugadores. El último caso es Lucio Redivo, quien es otro exponente terrible de la ciudad en Europa. Soy orgulloso de ser bahiense.

-¿Y cómo fue tener que irte de Bahía Basket? Porque además te agarró en un momento personal complicado por lo que fue el fallecimiento de tu madre.
-Sí, fue un momento muy duro y triste. Con todo lo lindo que te conté de Bahía, con lo que disfrutaba jugar adelante de mi familia y amigos… En ese momento era como el nene mimado del equipo. Cuando me tocó irme estuve en desacuerdo por varios motivos que ahora no vienen al caso. Y entendí que lo mejor era irme del club, de la ciudad. Y me dolió. Si uno se tiene que ir, no se quiere ir así.

-¿Lo mejor era irse del club o de la ciudad? Porque no es lo mismo…
-Era irme de todo. Hasta ahí vivía en mi casa de toda la vida. Y vivía una situación muy delicada en ese momento. Y me tenía que alejar de mi casa, mi familia, amigos, todo. Pero cuando te decidís por esta profesión, sabés que estás expuesto a estas cosas. Para mi carrera, lo mejor era irme. No sabía dónde iba a terminar, pero entendí que lo mejor era irme. Fue muy duro, pero también me ayudó a crecer muchísimo. Después terminé en Boca, en un equipo protagonista. Y todo lo que viví me ayudó a madurar, adentro y afuera de la cancha. Te vas formando a los golpes.

-¿Fue muy grande el momento de incertidumbre entre tu presente deportivo y lo personal?
-Sí, ni hablar. Pasó todo muy rápido, y en Bahía hasta tuvo bastante repercusión mediática, algo que yo no quería ni buscaba. Se dio así lamentablemente. Pero sabía que por todo lo que había pasado, no era beneficioso ni para mi ni para el club seguir ahí. Tomé la decisión y dije “que pase lo que tenga que pasar”. A veces hay que tomar riesgos, y a la larga terminó saliendo bien. Si me preguntás, no me hubiese querido ir de la forma en que me fui de Bahía Basket.

-No debe haber sido grato vivir esa situación, ¿no?
-Para nada. Ni para mi ni para mis seres queridos. Estábamos viviendo un momento personal muy complicado…

-¿Cuán importante fue la contención familiar para salir de ese momento?
-Fue total. Si me preguntás cuál fue el momento en que más me sirvió tener a mi viejo en los dos roles, fue ése. Fue cuando más me apoyé en él, porque en un momento me vi avasallado por toda la situación, por esa repercusión excesiva que tomó. Ahí fue cuando más me apoyé en mi viejo en mi carrera, porque uno es chico y no sabe manejar ciertas situaciones. Pero con la gente de Bahía quedó todo bien. Es algo del pasado que ya quedó atrás.

-¿Cómo te encontrás hoy como jugador, cómo podés definir a este Lucas Faggiano de la actualidad?
-(Piensa). Es difícil hablar de uno. Yo siempre fui un laburante que intentó aprovechar cada oportunidad que surgía. En cada momento fue así mi situación, entrenarme a diario, con seriedad, y así me fui haciendo lugar. Creo que me fui superando día a día, que es lo que intento. Lo que busco siempre es tratar de ser mi mejor versión posible. No sé hasta qué punto llegaré, pero es mi mentalidad. También soy un agradecido por poder trabajar y vivir del básquet.

-¿Tenés deseos o metas personales, más allá de tratar de ser tu mejor versión?
-A ver… El paso que tengo que dar este año, de ser el base titular de un equipo por primea vez en mi carrera, es un paso que sentía que tenía que dar. Lo estoy encarando de la mejor forma. Seguro tengo altibajos, pero quiero hacerlo de la mejor forma posible para, a fin de temporada, sentir que pude dar un paso hacia adelante en mi carrera, por haber hecho bien un nuevo rol. Esa es la meta de hoy en día.

Leandro Fernández
@FernandezLea
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