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San Lorenzo se coronó bicampeón de la Liga Nacional

Fotos: La Liga Contenidos.

El conjunto de Julio Lamas levantó su segunda copa consecutiva tras una dominante serie frente a Regatas (4-1). La radiografía y el uno por uno de un equipo que mostró un nivel altísimo y ganó el torneo de punta a punta.

Lo buscó desde el inicio y fue ratificando, paso a paso, lo que se esperaba. San Lorenzo se armó fuerte para pelear nuevamente por todo y consiguió el objetivo. Sí, el conjunto dirigido por Julio Lamas se consagró bicampeón de la Liga Nacional, tras cerrar la serie final ante Regatas este sábado. Fue luego de un aplastante 94-59, que selló un implacable 4-1 en la definición.

Es cierto que el conjunto correntino estuvo muy disminuido. Su líder, Paolo Quinteros, apenas pudo estar en el juego 3 (justamente el único ganado por el Fantasma, 78-62) debido a una fascitis plantar en el pie derecho que lo tuvo a maltraer. Y Donald Sims, su gran ladero, se perdió los dos primeros encuentros ya que volvió a Estados Unidos para su casamiento. Sin embargo, este contexto no le quita méritos a San Lorenzo, que durante todo el año dio muestras de su poderío más allá de las circunstancias. Y liquidó la serie con su sello de la temporada: una defensa demoledora y física, altísimo ritmo ofensivo, corridas letales, gran efectividad a distancia e individualidades top que juegan con un sentido colectivo único. La diferencia promedio en los cuatro triunfos ante los de Gabriel Piccato fue de 27.2. Todo dicho.

El conjunto de Boedo terminó la fase regular con el mejor registro de la competencia (40-16), ganó el Súper 4 en el medio y en playoffs arrasó, perdiendo apenas un partido y redondeando un genial 10-1 (barrió a Gimnasia y Quilmes para quedarse con la Conferencia Sur). Hora de hacer el uno por uno de los encargados de coronar el segundo título del club en la historia.

Uno por uno
Gabriel Deck: El MVP de las finales, en una mención más que merecida y que compensa, de cierta forma, el premio que no recibió en la fase regular. El alero santiagueño fue la gran joya de un enorme plantel y, con sólo 22 años, demostró un dominio total del torneo. El desafío de dejar Quimsa para llegar al Ciclón lo superó con total autoridad, dando un salto de calidad completo en su juego. Muchísimos recursos ofensivos (su tiro de media y larga distancia funcionan cada vez mejor), potencia y capacidad física y atlética de otra competencia, talento puro y personalidad de campeón. Terminó las finales con promedios de 19.8 puntos (62% de cancha), 5.4 rebotes y 1.6 asistencias en 28.2 minutos. Números bestiales, pero que no llegan a pintar su valor en el juego. La Liga Nacional, a los pies de Tortuga.

Nicolás Aguirre: El líder del estilo que impone San Lorenzo. El base demostró que domina la competencia por completo cuando su equipo lo necesita. Se potencia en las instancias finales y maneja todo con su inteligencia, personalidad y carácter. En los playoffs promedió 11.3 puntos, 4.2 rebotes, 5.3 asistencias y 1.6 robos. No es casualidad que se haya quedado con las últimas tres Ligas (la primera de ellas, en Quimsa). Se adueñó del torneo y se convirtió en una garantía de éxito.

Marcos Mata: El líder silencioso. Sí, más allá de ir siempre en voz baja y con perfil muy tranquilo, su personalidad manda y marca el camino. Junto con Aguirre son los sobrevivientes del título en la 2015/16, y los dos volvieron a ser pilares de este festejo. El alero, con un físico de otro torneo, es el equilibrio de San Lorenzo por su aporte constante en los dos costados de la cancha. Terminó los playoffs con 10.2 tantos de media, y sus finales fueron fantásticas: 12.6 puntos, con un genial 45% triples, 7 rebotes, 3.4 asistencias y 1.4 tapas. Lleva cinco campeonatos, y de a poco se mete en la historia grande.

Mathías Calfani: Terminó ratificando lo que se esperaba cuando llegó a la competencia, que sus condiciones físicas y juego lo podían poner en un lugar destacado. Asumió a la perfección un rol secundario en relación a lo que estaba acostumbrado y se convirtió en una de las piezas más valiosas de San Lorenzo. El interno uruguayo fue el motor defensivo, sobre todo en los playoffs, porque su intensidad, capacidad atlética y compromiso lo llevaban a estar en todos lados. Si a esas ganas le sumamos su habitual aporte adelante, el combo es explosivo. Por algo se ganó a la gente en Boedo. Un obrero de lujo que promedió 8.8 tantos, 5.5 recobres, 1.7 pases gol, 1.7 tapas y 1.2 robos en 21.4 minutos en los playoffs.

Matías Sandes: El exquisito de la pintura. El pivote, con su inteligencia y visión, está siempre un segundo antes de la jugada. Y desde esa capacidad y unos recursos inagotables para jugar de espaldas al aro en el poste bajo, lo suyo se transformó en una clase constante de juego en la pintura. Junto con Calfani formaron la mejor pareja de internos suplentes de la competencia. En las cuatro victorias de San Lorenzo en la final, sus promedios fueron de 11.5 puntos (79% dobles), 4.5 tableros y 3.2 pases gol en 20.5 minutos. Otro pilar de la estructura.

Selem Safar: Siempre está cuando se lo necesita para dar soluciones con su fantástica mano. El ejemplo más claro fue el juego 4 de las finales, cuando San Lorenzo buscaba recuperarse de su primera caída en los playoffs y el zurdo apareció con una actuación fantástica: 20 puntos (4-8 triples) en 19 minutos. Cerró la postemporada con una media de 8.8 tantos. Fue una de las tantas variantes ofensivas del Ciclón.

Jerome Meyinsse: Su trabajo no es dominar, sino cumplir. Y vaya si lo hizo, con jerarquía, inteligencia y sin reclamar jamás una cuota de protagonismo, algo sumamente valioso para los jugadores extranjeros. El pivote, que ya había sido campeón con Regatas, sumó su segundo anillo en la competencia, promediando 7.3 puntos y 4.2 rebotes en 18.1 minutos en los playoffs. Al servicio del equipo.

Santiago Scala: Otro que, en silencio, cumple con el rol de darle descanso a Aguirre. Si bien no tuvo tanto protagonismo en los playoffs (4.5 tantos en 16.5 minutos), fue muy valioso en un tramo de la temporada donde las lesiones complicaron al Penka. Su capacidad de triple siempre trajo soluciones.

Alex Pérez: Quizás pasa desapercibido en la estructura, pero cumplió con su rol sin problemas: tomar y anotar los tiros que le quedan (5.7 tantos en 19.5 minutos en los playoffs) y darle circulación a la ofensiva. Importante en el juego 1 ante Regatas para destrabar el trámite (12 puntos), y valioso en toda la serie para dar una buena mano defensiva sobre Sims.

Lautaro López, Lisandro Fernández, Leandro Cerminato y Cristian Cardo: Los juveniles que fueron parte del plantel durante gran parte de la temporada. Aprendieron en un contexto fantástico y conocieron de cerca lo que es ser campeón.

Julio Lamas (DT): Tan responsable como los jugadores, porque su capacidad de liderazgo y conducción construyeron un grupo compacto que tuvo química desde el primer día. En un plantel repleto de titulares por todos lados, los egos quedaron a un lado en pos del equipo, y el entrenador fue vital para el manejo. Terminó un ciclo fantástico en el club de sus amores y se va a la selección de Japón tras ganar su quinto anillo.

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