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“Por no rendirme tuve la oportunidad de ser alguien”

Foto: LNB.com.ar.

Dwayne Davis, alero estadounidense de Instituto, pasó por “La entrevista de la semana” y se prendió a una charla a fondo. El gran momento del conjunto cordobés, la previa del Final Four del Súper 20, su buena adaptación en Argentina y el presente exitoso y la lección de vida después de una infancia dura: perdió a su madre a los 13 años y tuvo que cuidar a sus dos hermanos menores sobreviviendo en la calle.

-Imagino que vos y todos en el equipo están ansiosos por este Final Four del Súper 20 que se les viene, ¿no?
-Sí, sin dudas. Siempre es especial jugar instancias decisivas de los torneos. Nosotros tomamos un partido a la vez y somos cautos, pero estamos ansiosos.

-Nunca es fácil encontrar funcionamiento desde el comienzo, pero ustedes llegaron a esta etapa de manera dominante, ganando 11 partidos seguidos. ¿Por qué se dio?
-Creo que es por el grupo de jugadores que tenemos. Hay muchos jugadores de Argentina que estuvieron en equipos importantes y exitosos en el pasado, y junto con los extranjeros nos conectamos bien. Se armó un lindo plantel y es clave para este momento.

-Ustedes ganaron 11 partidos seguidos y es fantástico, pero en la semifinal del viernes les toca uno que ganó 12 y está invicto, San Lorenzo. ¿Qué pensás de ese duelo?
-Será durísimo. Es mi primer año en la competencia y no sé mucho de ellos, pero sé que ganaron la Liga Nacional dos veces consecutivas y tienen muchos jugadores de calidad. Será un partido complicado, lo vamos a encarar de la misma manera en que lo venimos haciendo, y trataremos de hacer lo que mejor nos sale.

-¿Es especial enfrentarse contra un equipo al que todos tienen como el gran favorito?
-Sí, sin dudas. Todas las ligas tienen a un equipo especial al que se lo quiere enfrentar. Nosotros haremos nuestro mejor partido e intentaremos lo mejor. Ser locales será un factor importante, porque vamos a tener a la gente de nuestro lado.

-Nunca es fácil la adaptación para los nuevos extranjeros en la Liga Nacional, pero vos estás teniendo un rendimiento altísimo. ¿Fue muy difícil?
-Muy difícil, sobre todo a la hora de los entrenamientos, donde se entrega el máximo todos los días. Se requiere una gran preparación en la semana para llegar bien a los partidos.

-¿Por qué elegiste jugar en Argentina?
-Escuché que era una gran Liga. Cuando estaba en España, tenía como asistente técnico a Marcelo Nicola, y me dio muy buenas referencias de la competencia. De cierta manera, me inspiró para venir hasta acá. La verdad es que quería ver de qué se trataba.

-¿Y qué te encontraste en el país, adentro y afuera de la cancha?
-Me encontré a una gran competencia en un país grandioso. La gente de acá es muy buena y amigable, y la liga es dura y con grandes jugadores como imaginaba. Y afuera de la cancha es todo muy bueno. Ya tuvimos como cuatro o cinco asados y comí un montón de carne. Todavía no probé el fernet (risas), más allá de que mis compañeros me dijeron. Lo haré pronto. Pero en general amo su cultura. Lo más importante para mí es la gente, y acá es genial.

-Quiero ir un poco hacia atrás en el tiempo. ¿Cómo empezaste a jugar al básquet?
-Jugué mucho afuera desde que era chico, pero empecé a dedicarme y a hacerlo de forma organizada en el colegio, más o menos cuando tenía 16 años. Hasta ahí no me tomaba al básquet como algo serio, estaba ocupado transitando mi vida de niño.

-Claro, y sé que tu vida no fue la mejor en ese momento de niño…
-No, no fue buena. Perdí a mi madre cuando tenía 13 años, y me tuve que hacer cargo y cuidar de mi hermano y hermana. Fue un tiempo muy duro y complicado, nos costó atravesarlo. La muerte de mi madre fue lo más duro, ella era muy especial, porque además no tuve a mi padre alrededor.

-¿Cómo lo enfrentaste?
-No fue para nada fácil, pero no tenía otra alternativa que sobrevivir. Mi madre me inspiró en ese camino, siempre trató de guiarme por el camino correcto. Y te repito, no fue fácil, pero debía hacerlo. Es más, llegamos a dormir en un auto abandonado con mis hermanos por seis o siete meses.

-Conociendo tu situación, es genial ver la fuerza de voluntad que tuviste para ir por el camino correcto, porque tranquilamente podrías haber ido por uno de problemas, ¿no?
-Sí, sin dudas. Pero yo quería ser diferente. Tenía alrededor a gente que no estaba haciendo las cosas bien, pero desde chico sabía que quería ser diferente, quería tener éxito, viajar alrededor del mundo. Yo nací en una ciudad de Filadelfia en donde veía mucha violencia alrededor y podía ir por un camino o el otro. Enfrentaba problemas todo el tiempo y mentalmente no era fácil, porque soportar eso a mi edad y mantenerse positivo no era para nada simple. Pero me las ingenié para hacer las cosas correctas hasta que pude llegar al colegio.

-¿Tuviste momentos en donde no soportabas más el tema y querías dejar todo?
-Te diría que casi todas las noches. Pero pensaba en mis hermanos… Quizás las palabras no lo pueden explicar. Lo único que sabía es que no podía dejar a mi hermano, que en ese momento tenía un año, ni a mi hermana, que tenía nueve. Pensá que en ese momento el básquet no era importante en lo más mínimo. Lo único que importaba era sobrevivir, y hacer lo que sea para ayudar a mis hermanos. Era todo lo que tenía en la mente. Fue un proceso de aproximadamente dos años, y se empezó a resolver cuando empezamos a recibir ayudar de otros miembros de la familia. Fueron dos largos y duros años, el momento más duro de mi vida.

-¿Qué pensás cuando vas hacia atrás en el tiempo, recordás lo que viviste y descubrís donde estás ahora?
-Pienso en lo agradecido que soy y que seré toda la vida. Y también tengo presente los momentos duros. Debo estar agradecido por el hecho de estar vivo y hacer lo que hago, por poder ayudar a mi familia, por ser el primero de mi familia en conseguir lo que tengo.

-¿Qué metas tenías cuando el básquet entró definitivamente en tu vida?
-Por supuesto que, como todos, quería llegar a la NBA. Pero mi objetivo principal era tener éxito, hacer algo para cuidar de mi familia. Mi verdadero sueño era tener éxito.

-Antes dijiste que querías viajar por el mundo, e imagino que jugar de forma internacional resultó ideal, ¿no?
-Es algo que amo. Tengo la chance de conocer diferentes lugares, culturas, comidas, personas… Todo es asombroso.

-La vida te dio muchísimas lecciones. ¿Cuál es la más importante para vos?
-Que nunca hay que darse por vencido, sin importar cuán dura sea la situación ni lo mala que parezca. Nunca hay que rendirse. Es lo que muestro afuera y adentro de la cancha. Juego con el corazón y con muchas emociones. Es como soy, es lo que trato de inspirar. Por no rendirme tuve la oportunidad de ser alguien.

Leandro Fernández
@FernandezLea
prensa@cabb.com.ar
@cabboficial

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