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“Nunca en mi vida me olvidaré estos primeros minutos en la NBA”

En una nueva edición de “La entrevista de la semana”, mano a mano con Patricio Garino en Orlando contando todo sobre la concreción de su sueño en la mejor liga del mundo. El debut con el Magic, su futuro con la franquicia, lo especial de tratarse de la ciudad donde comenzó su camino en Estados Unidos, el balance de su año en Austin y los objetivos con la Selección: “Siempre está en mi cabeza y creo que está todo encaminado para estar en la Americup”.

Cuando tenía apenas 17 años, Patricio Garino llegó a Estados Unidos, más precisamente a Orlando, para embarcarse en un sueño: hacer todo para, algún día, llegar a la NBA. Dejar atrás Mar del Plata, la familia y los amigos era la primera (y pesada) parte del sacrificio de un camino que iba a empezar a transitar. Pasó la etapa en Montverde (High School), luego las cuatro temporadas en la NCAA con George Washington (cerrando con título en el NIT Tournament) y llegó el salto al profesionalismo. Primero, una pretemporada con Manu Ginóbili y Nicolás Laprovittola en San Antonio, aunque no logró un lugar en el roster definitivo. A continuación, una campaña de aprendizaje puro en la D-League con Austin Spurs. Y tras el último juego allí, un llamado cambió los planes y permitió que el sueño de aquel chico que hoy tiene 23 años se hiciera realidad.

Es que Orlando Magic, la franquicia de la ciudad donde comenzó todo y que lo tuvo en la última Summer League, lo fichó por el resto de la temporada, y el martes se produjo su estreno en la mejor liga del mundo frente a Cleveland, siendo el 12º argentino en llegar a la elite. Dos días después, el jueves, llegaron 14 minutos (dos rebotes) en el triunfo frente a Brooklyn (115-107). En el medio, miles de sensaciones por saber que su constancia, trabajo, paciencia y sacrificio dieron fruto. CABB.com.ar se encontró en Orlando con Pato, quien se prendió a “La entrevista de la semana”.

-¿Caíste un poco sobre el lugar en dónde estás o todavía no?
-Aún sigo en el medio de todo, porque es un sueño muy loco, sobre todo por ser en Orlando, por las raíces que tengo con la ciudad y por haber estado con el equipo en la Summer League. Se armó un combo de sensaciones muy positivas, así que ahora estoy disfrutando a pleno y cayendo muy de a poquito en la realidad. Con el correr de los minutos me voy dando cuenta del lugar, es increíble donde estoy parado.

-¿Qué se siente ser jugador NBA?
-Es muy difícil de describir. La realidad es que es una sensación distinta porque la vengo pensando y trabajando hace muchos años. Hoy, poder decir que me puse una camiseta NBA y jugué minutos dentro de una cancha NBA es algo increíble. Nunca en mi vida me olvidaré estos primeros minutos que tuve, estos nervios y ansiedad, porque son algo único. Venir pensándolo hace tanto tiempo y poder hacerlo realidad te llena el corazón de alegría, y al mismo tiempo te motiva muchísimo más para seguir mejorando porque esta vida en el mundo NBA es muy adictiva y nadie quisiera que termine.

-Hubo mucha repercusión de tu llegada a la NBA en el país y en tus compañeros de la Selección. ¿Te fue llegando ese rebote? ¿Cómo lo tomaste?
-En el momento en que pasó todo estuve en las redes sociales y veía que la gente me felicitaba, pero estaba arriba de una nube (risas). Vi todo y fue como un flash que después me olvidé. Pero si me pongo a pensar, es algo muy lindo que referentes del básquet y nuestra historia se pongan tan feliz por haber logrado mi sueño. Es un aliciente muy grande, algo que me hace saber que estoy haciendo las cosas bien, que voy por el buen camino pero que sólo es el principio. Tener a la gente atrás de uno es un mimo que me pone contento.

-Cuando se concretó todo, ¿te acordaste de algo puntual? Porque vos dejaste todo en tu país por un sueño que al final, tras mucho trabajo y tiempo, llegó…
-Fue muy difícil pensar porque me dieron cinco o seis horas para armas los bolsos y subirme a un avión (risas). Pero los pensamientos que se me vinieron a la cabeza en ese momento fueron llegar a Orlando aquella primera vez y quedarme en un hotel por el centro con mi vieja, estando con fiebre y anginas y diciendo “¿Dónde estoy mamá? Llevame a casa que esto es muy raro”. Y otra cosa que recordé fue el primer partido en vivo que vi de la NBA, que fue acá mismo en Orlando, Magic contra San Antonio. Pensar que ya jugué dos veces en esta cancha para esos dos equipos que vi la primera vez (NdeR: en la pretemporada con los Spurs, Garino jugó contra Orlando) fue muy loco.

-Que todo se concrete en Orlando, en el mismo lugar donde empezó el sueño hace más de seis años, ¿lo considerás destino, casualidad, un guiño a tu sacrificio?
-Lo puedo ver desde donde quiero. En mi pensar, es una recompensa a mi temporada y llegó en un momento exacto. Estaba por jugar mi último partido en la D-League y preparado para volver a Argentina para descansar unos días, y apareció esta noticia desde el cielo. Así que lo considero como la frutilla del postre, una recompensa a la constancia y trabajo que tuve en la temporada, completamente nueva por la transición de la universidad a la vida profesional.

-¿Qué te encontraste en Orlando Magic?
-Con un equipo que está necesitando a alguien con mis características, alguien que defienda, que sea un jugador estrictamente de equipo, que traiga energía y agresividad a la cancha. Es un equipo con una mezcla de muchos jóvenes y pocos veteranos, y está aprendiendo a rodar. Falta experiencia, pero noto que hace falta esa energía, lucha y agresividad. Me encontré con varios chicos internacionales, de Croacia y Serbia, que me decían “Pato es argentino”, y sin verme jugar sabían que iba a traer esas cualidades. Me siento así, que hay lugar para ese tipo de jugador. Es una franquicia que está tratando de reconstruirse para poder tener una temporada completamente distinta el año que viene.

-¿Qué pudiste hablar con la gente de la franquicia por este vínculo y lo que viene en el futuro?
-Hablé con los directivos y me dijeron eso, que están tratando de reconstruir y que ven mis características de jugador como algo vital para esa reconstrucción. También me dijeron que obviamente voy a jugar con ellos la Summer League, y que voy a estar compitiendo por un lugar en la pretemporada. Pero me tienen mucha confianza y honestamente, por lo que vi en estos partidos y lo que queda de la temporada, me siento con mucha confianza para estar en este equipo el año que viene también.

-¿Cómo te viste en estos primeros dos juegos?
-El primer partido en Cleveland fue más que nada una fiesta donde me sentí como un nene tratando de disfrutar cada momento, viendo cada detalle del espectáculo, los jugadores, tratando de asimilar todo de a poquito. En el segundo, contra Brooklyn, fue otra historia. Todos me conocen y saben que soy un perfeccionista desde todo punto de vista, y no me voy a perdonar una. Ojalá hubiese entrado la pelota (NdeR: falló cuatro lanzamientos en 14 minutos), quizás se notó un poquito la ansiedad y nervios que tenía por razones obvias. Pero me sentí muy cómodo adentro de la cancha. Tenía un poco de dudas por el paso de la D-League a la NBA, pensé que iba a ser completamente distinto, una velocidad mucho más rápida. Pero me sentí muy bien, sobre todo defensivamente, donde mi juego se traslada bien por los comportamientos y decisiones que tomo. Así que ahora es cuestión de adquirir tranquilidad y experiencia con los minutos, que la pelota ya va a entrar. Pero mi juego no cambiará en cuanto a la agresividad.

-Después de un año en la D-League, de haber vivido lo que fue San Antonio en la pretemporada y ahora esto, ¿sentís que pertenecés al mundo NBA?
-Totalmente. No tengo ninguna duda de que pertenezco a acá. Tengo la cabeza totalmente enfocada en este sueño e ilusión. Y creo que estar un año en la D-League me ayudó un montón. A pesar de que sigamos pensando que no es una liga de las mejores, cada uno lo tiene que ver por cada jugador. Individualmente, es una liga que me ayudó un montón, que me dio minutos y confianza que no hubiera tenido en otro lado, y en un equipo que se enfocó en mis debilidades y trató de ayudarme en cada momento para tratar de hacer la transición a la NBA lo más fácil posible. Estoy totalmente confiado de que este es mi lugar y no voy a parar de luchar hasta que consiga ese lugar definitivo en un equipo.

-Entonces, el balance en Austin fue súper positivo desde todo punto de vista, incluso desde lo humano.
-Totalmente. La evolución que tuve deportiva y humanamente fue muy positiva. Creo que lo máximo que puedo sacar es esa transición a la NBA, porque la D-League es muy similar. Tiene 50 partidos en la temporada, muchos back to backs, te da el aprendizaje continuo de que hay que traer energía y estar preparado todos los días más allá de toda circunstancia, como levantarse a las 6 de la mañana, viajar y jugar a las 6 de la tarde. La cabeza me cambió un montón, y hoy encuentro un año súper positivo con esta frutilla del postre que llegó.

-En todo esto, ¿entra a jugar en algún momento el tema de la Selección y la chance de disputar en torneo en casa como la Americup?
-La Selección siempre está con mi cabeza y lo hablé con mi representante apenas llegó la oferta de Orlando. La Selección no se me va a escapar en ningún momento. Todavía no hablé con los dirigentes de Orlando y es algo que haré apenas termine la temporada, pero si Dios quiere y todo va bien, creo que está todo encaminado para que esté con Argentina en la Americup este año. La Summer League es a principio de julio, así que tiempo habrá para que esté presente y no interfiera con la preparación de la pretemporada en Orlando. Teniendo tantos jugadores internacionales, creemos que no será un inconveniente para Orlando y que celebrarán como nosotros que esté representando al país.

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