Confederación Argentina de Básquetbol

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30/07/2012 - Londres 2012

Debut feliz: Argentina se llevó el triunfo perfecto

El elenco dirigido por Julio Lamas derrotó a su similar de Lituania con contundencia, jugando un partido brillante y destrozando las aspiraciones lituanas 102-79. Con este triunfo, se perfila muy bien para lo que queda. Luis Scola y Emanuel Ginóbili, las figuras.

Lituania era la primera meta. Después de poco más de un mes desde el inicio de la preparación, llegaba el gran debut, ante un rival durísimo, y con Delfino entre algodones (contractura en un gemelo).

¿Pero qué equipo podía presentar el currículum y la experiencia y el corazón de la Argentina? Ninguno, o casi ninguno. Y por lo que se vio en la preparación previa a los Juegos, no hay ningún cuco, salvo Estados Unidos, y hasta cierto punto.

Ante el abucheo ensordecedor del estadio, tanto en la presentación del plantel como cuando tuvo la primera pelota en la mano, Argentina puso el listón de dónde se paraba: bomba de Ginóbili para el 3-0 inicial.

Y dominó buena parte de los primeros minutos, con otra bomba (Prigioni), muy buena defensa de su tablero y pasándose el balón con continuidad, como lo hacen cuando están bien de la cabeza.

Con esos argumentos, y cierta confusión de Lituania para atacar, Argentina se puso 12-6. Bien, concentrada, dura. Pero como los lituanos tienen, sobre todo, talento, dos o tres apariciones de Kleiza (grande y rápido), dos corridas y, de golpe, parcial de 13-4 para pasar al frente 19-16. Ya estaban en cancha los dos jugadores más experimentados del equipo: Jasikevicius y Songaila.

Argentina mandó a la cancha a Jasen por Nocioni y Pancho respondió: un tapón, un rebote, defensa, cortinas. Y entre Ginóbili y Prigioni dañaron la defensa lituana con pases como dagas para que Scola, con su talento, los convirtiera en puntos.

Con 10 de Scola y 7 de Ginóbili, Argentina se fue al primer descanso 24-23 arriba. Mejor adelante que atrás, aunque sólido en general, con muchos pases, conociendo muy bien lo que quiere, cuándo lo quiere y dónde lo quiere cada uno, Argentina jugó un segundo cuarto fantástico.

Eso sí, con poquita rotación, como seguramente va a ser en todo el torneo, salvo algún milagro que permita una diferencia muy amplia en algún partido. Cerrándole el pick and roll central y los tiros lejanos, a Lituania se le complicó el ataque, y eso quizá lo desconcentró atrás, donde Argentina siguió moviendo el balón a la perfección, con un enorme Prigioni, y con excelentes ejecutantes: Scola adentro, Ginóbili penetrando y descargando, Nocioni peleando cada balón (tremendo recupero para sacar 10) y Delfino matando de tres puntos.

Con dos bombas casi consecutivas del Lancha, Argentina sacó 14, la máxima del partido, y después volvió a cerrar bien el cuarto tras un par de malos ataque, con otro triplazo del santafesino: 51-39. Hasta allí, los números más importantes eran: 3 pérdidas apenas, 7/16 triples (1/2 Lituania) y 5 recuperos.

No salió a aguantar, sino a seguir presionando ofensivamente, a seguir manteniendo el plan defensivo (excelente), y con mucha personalidad, y continuando con la mano de Delfino caliente, sacó una máxima de 20 (63-43). Impensado.

Lituania no estaba dispuesto a dejarse pasar por arriba, pero no le encontraba la vuelta por ningún lado. Notaba la falta de Javtokas, un jugador técnicamente limitado, pero que le daba defensa, centímetros y potencia interior.

Incluso Kleiza no sabía muy bien qué hacer con Leo Gutiérrez, más bajo, más lento, menos potente y menos talentoso. Sin embargo Leo, con un corazón 10 veces más grande que el de Kleiza, se la bancó como un duque y el lituano apenas le metió 6 puntos.

Argentina terminó yéndose al último descanso 17 arriba (78-61), con las ideas bien claras. Estando Scola, el balón arrancaba con él en el poste. Sin él (pocos minutos), las decisiones las tomaba Ginóbili, que metió un par de dobles de antología, prácticamente jugando de base.

De ahí en más, a la Argentina se le dio el partido ideal: sin forzarse demasiado, atacando excelentemente bien, defendiendo muy bien y sin arriesgar el físico. Así se dio un juego de altísimo goleo y, con dos puntos de Scola, sacó 23 puntos (100-77). Y lo terminó cerrando a puro corazón, aún cuando el juego estaba definido siguió metiendo hasta el final: 102-79.

Fuente: www.basquetplus.com

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