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“En el último tiempo no fuimos un equipo”

Foto: LNB.com.ar.

Nicolás Romano es el nuevo protagonista de “La entrevista de la semana” y habla sin pelos en la lengua de una dura temporada con Quimsa en la Liga Nacional. Marca las dificultades de jugar con muchos extranjeros, cuestiona la falta de compromiso de algunos, cuenta cómo se ayudaron con los nacionales para sostenerse, lamenta la mala imagen que dejaron en la gente y da su visión pensando en la Selección.

-¿Cuál es la sensación de saber que empiezan los playoffs y, en lugar de estar preparándolos, estás de vacaciones?
-Es una sensación rarísima. Se armó un equipo para estar en los primeros puestos pero hoy nos encontramos de vacaciones, que no era lo esperado. Lo bueno es que esto sirve de experiencia. Ahora trato de estar un poco más relajado, descansar y mirar todo un poco más tranquilo.

-Pensando en las aspiraciones que tenían, que está claro eran apuntando a grandes cosas, ¿qué análisis hacés de la temporada? ¿Aplica la palabra fracaso o esa palabra la ves con malos ojos?
-Yo trato de no decir esa palabra porque sería llevar todo al extremo. Pero sí creo que fue una temporada muy mala, donde nos pasaron muchísimas cosas. Cambios de jugadores, el caso de Alexis Elsener que se quiso ir porque no estaba a gusto, las lesiones de Robert (Battle) y Fabián (Sahdi), que la sufrimos bastante porque era el base del equipo y es una de las posiciones clave… Fueron muchas cosas que llevaron a quedar eliminados. Esta Liga es muy justa y terminamos en el lugar que nos merecimos, pero hasta el final tratamos de no rendirnos y dar todo. Lamentablemente, en este equipo estaba muy diferenciado quiénes eran los jugadores comprometidos y los que no, entonces todas esas pequeñas cosas llevaron a estar de vacaciones ahora.

-Me agarro de lo último que dijiste y recuerdo una imagen que puede no ser nada pero que para muchos fue significativa, de vos con Gallizzi, González y los jóvenes saludando a la gente, y los extranjeros yéndose para otro lado al finalizar un partido…
-No hay que generalizar. Llegamos a tener seis extranjeros en el equipo y no todos estaban en la misma sintonía. Pero esa imagen dejó bien claro lo que éramos como equipo. Fue lamentable sin quererlo, fue algo que no planeamos. Uno termina el partido y por una cuestión de respeto saluda a la gente, que hace un esfuerzo muy grande para pagar una entrada y vernos a nosotros. No creo que haya sido algo cultural, yo lo llevo para algo de respeto. Fuimos un equipo que no tuvo respeto hacia mucha gente que, como te digo, espera ver a Quimsa haciendo un esfuerzo grande. Estamos en una provincia donde la gente sufre bastante y trata de venir a vernos a nosotros para tener una sonrisa, y no lo hemos podido lograr.

-Pensando en esto, siento que en la parte final de la temporada no eran un equipo, quizás algunos tiraban para un lado y otros para otro. ¿Coincidís en esa percepción?
-Coincido totalmente. En el último tiempo no fuimos un equipo. Es más, entre los nacionales, con Taya y el Chuzo (González), nos reíamos y decíamos que éramos un conjunto, no un equipo. Un conjunto que iba a jugar donde se veía que no luchábamos juntos por un fin en común, sino que había algunos jugadores que se preocupaban por sus números y no por ganar, que es a lo que nosotros apuntábamos.

-El otro día leía un publicación tuya en una red social donde le agradecías a Taya y Chuzito por ayudarte en los peores momentos. ¿Era por todas estas situaciones que contás?
-Sí. Nosotros teníamos muchísimas expectativas, más de parte de los jugadores nacionales que veíamos que si trabajábamos y hacíamos las cosas bien, estábamos en un equipo que podía llegar a jugar finales. Pero fueron cambiando y pasando un montón de cosas. Y nosotros tres fuimos los únicos que empezamos y terminamos, pasamos muchos momentos feos y, cuando uno se caía o quería bajar los brazos, estábamos los otros para ayudar, levantar y seguir.

-Repetís lo de haber vivido muchos momentos feos. ¿Qué fue lo peor?
-El último tiempo, cuando se nos hizo prácticamente imposible entrenarnos con normalidad, por el tema de las lesiones o porque había jugadores que no respetaban horarios o directamente días de entrenamiento. Eso llevaba a perder. Pero bueno, uno estaba para hacer su trabajo con normalidad, competir y ganar. Y había partidos que se hacía muy difícil sostenerlos, incluso sostener el día a día. Eso fue lo más duro para nosotros, habrán sido los últimos dos meses de competencia.

-Está claro que no hay que generalizar, pero apuntás a varios de los extranjeros. Con la experiencia vivida y con el número alto con el que tuvieron que convivir este año en Quimsa, ¿cómo definís la situación de jugar con muchos extranjeros en un equipo de Liga Nacional?
-No creo que sea imposible, pero sí te voy a decir que fue difícil. Quizás no tuve la suerte de estar rodeado de extranjeros que conozcan la Liga, los jugadores y que además traten de informarse. Acá no les importaba, entonces se hizo muy difícil desde ese lado. No sé si me equivoco, pero debo haber sido uno de los primeros en compartir cancha con cuatro extranjeros. Eso estuvo muy mal visto y a nosotros nos llegó ese descontento de la gente, los periodistas y el ambiente del básquet. Todo te llega, y ha sido una experiencia dura. Siempre confié en el compromiso y las ganas de trabajar de los nacionales, pero también soy súper consciente de que no nos ha quedado otra. Cuando llegaron las lesiones y demás, no quedó otra que contratar extranjeros porque no había jugadores en el mercado.

-Cuando quedaron afuera de playoffs, y más allá de estar los nacionales en el medio, sentí que ese final era una especie de lección y no por el número de extranjeros en sí, sino por el tipo, por una cuestión de compromiso. Y creo que mucha gente quería que a Quimsa le vaya mal por esa misma situación. ¿Lo sentían así?
-Sí. Los nacionales estábamos en un equipo que si lo ves desde afuera, no te da ganas de que le vaya bien al tener tantos extranjeros. Pero al mismo tiempo estábamos nosotros y queríamos defenderlo. Pero sin dudas que mirando desde otro lado la situación, no me hubiese gustado que le vaya bien a un equipo así. Y creo que a la gente no quería que le fuera bien a Quimsa. Y la misma gente de Santiago nunca se identificó con el equipo, que nunca transmitió eso que pueden llegar a transmitir los nacionales a la hora de jugar. Y se sintió. Pero son experiencias y nosotros no lo elegimos. La temporada llevó a esto.

-Dentro de todo, ¿qué te llevás de aprendizaje? Imagino que la paciencia puede ser algo aprendido…
-A lo último, la paciencia mucho no existió desde mi lado, porque fue una temporada muy larga en la que soportamos muchas cosas y llega un momento en que explotás. Lo que me queda de esto es que el trabajo, la dedicación y el compromiso está sobre el talento. Después me quedaron amigos, y eso lo rescato, porque no muchas veces en la vida del basquetbolista hacés amistades. Y, en las adversidades, con los chicos nos hemos unido bastante y surgió una linda amistad.

-¿Y ahora a qué se le apunta en el futuro inmediato?
-Ahora voy a aprovechar, descansar y disfrutar de mis hijos y mi mujer, que ellos están esperando ansiosos para que termine la temporada y compartir tiempo. Pero siempre apunto a estar en equipos que tengan aspiraciones a pelear arriba y ser protagonista. Este año, a pesar de que no salió, la línea que queríamos era esa. Pero bueno. En unos días ya empezaré a entrenarme para no perder el ritmo.

-Pensando en que la temporada pasada terminaste bien, después tuviste un muy buen proceso de Selección y que esta campaña terminó así, ¿pensás que perdiste tiempo en estos últimos meses? Porque quizás podías dar otro salto de calidad y terminaste estancado en la situación del equipo.
-Sí, me da una bronca tremenda, porque al jugador se lo valora cuando al equipo le va bien. Vengo de una temporada mala en Lanús, de otra que no fue del todo buena en Quimsa y ahora esta que fue mala. Entonces me da bronca, porque siento que he crecido mucho como jugador pero no siento que al jugador se lo valore cuando al equipo le va mal, y me duele bastante.

-¿Por qué no se lo valora en esa situación?
-Porque al equipo no le va bien. El que sabe de básquet trata de ver al equipo, y a raíz del buen equipo salen los buenos jugadores. Pasa por ese lado. Tampoco estoy buscando que nadie me valore, pero a veces al jugador le hace bien sentirse valorado. Pero sigo sintiendo que crecí bastante en este último tiempo, tuve muy buenos entrenadores y aprendí mucho.

-Pensando en tu valorización y sabiendo que en 2016 tuviste un buen paso por la Selección en el Sudamericano, ¿te ilusiona esta nueva etapa que se viene en la que los jugadores locales quizás tendrán más chances de ser parte del equipo?
-Con el correr del tiempo aprendí algo. La Selección no depende de uno, sino del entrenador, que te quiera, que entres en su esquema. Formar parte de una Selección es lo más lindo que hay, y no te voy a mentir, en mi cabeza está que si entreno y juego bien, voy a tener una chance de convocatoria. Pero no es algo que me quite el sueño. Aprendí a esperar, a seguir trabajando. Creo que estoy haciendo las cosas bien, y si me tienen en cuenta trataré de dejar todo como siempre. Tengo 29 años y sé que hay muchos chicos que vienen de abajo y con gran futuro. Pero quiero seguir teniendo chances.

Leandro Fernández
@FernandezLea
prensa@cabb.com.ar
@cabboficial

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