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“El elogio me produce más contracción y me lleva a seguir aprendiendo”

Foto: LNB.com.ar.

Eduardo Jápez es el nuevo protagonista de “La entrevista de la semana” y analiza su gran temporada con Argentino de Junín en la Liga Nacional. Confiesa cuánto esperó esta chance como entrenador principal, reconoce que le costó la transición tras ser asistente, detalla lo aprendido en esos años, recuerda su etapa en divisiones formativas y da su panorama de la situación. Imperdible charla.

-¿Pensabas que unos días antes del cierre de la temporada regular ibas a tener la tranquilidad de ya contar con la clasificación a playoffs asegurada?
-Cuando empieza la temporada, todo entrenador tiene claros los objetivos en base al armado del equipo y en relación al presupuesto y la idea que tiene el club. Entonces, siempre se trabaja para ese objetivo y para ser superador. Yo fui aprendiendo que siempre hay que tratar de superar o llegar al objetivo de la temporada pasada. En este caso, la idea fue salvarse del descenso y se logró con anticipación. Y la campaña nos fue llevando a buscar los playoffs. Fue todo superador, y encontrarnos en esta situación es producto del trabajo, de la química que se encontró con los jugadores, que hace que estemos disfrutando este momento.

-Terminar en el cuarto lugar y tener ventaja de localía en el primer cruce, algo que para ustedes es determinante, imagino que hace aún mejores todos los logros de esta temporada.
-Totalmente. Desde que se cambió el formato del torneo, Argentino siempre estuvo en playoffs pero con desventaja. Este año será al revés, vamos a tener el factor cancha como todos quieren y sabiendo cómo es nuestra localía. Trataremos de hacerla valer, pero no significa que se va a ganar porque sí, sobre todo sabiendo que los playoffs son un torneo aparte y allí todo se afina para lograr los objetivos.

-¿Qué hace que tengan una localía tan poderosa en Junín?
-Pienso que se gesta algo muy importante a partir de lo que transmite el equipo. Cuando defensivamente hace bien las cosas y encuentra su fortaleza, se transmite y hace que la gente, al ser una cancha bien chica, se apasione aún más. Cuando está el ida y vuelta en el que los jugadores transmiten, se crea un vínculo tremendo con la gente. Sinceramente, es un jugador más dentro de la cancha. Y el rival lo nota, algo que juega a favor.

-¿Cómo podrías definir a tu Argentino?
-Lo que se trabajó, gestó e inculcó fue ser un equipo defensivo, construyendo el equipo desde atrás hacia adelante. Desde el momento en que se armó todo, sabíamos que teníamos un tridente defensivo importante con Emiliano Basabe, Juan Cangelosi y Chaz Crawford. Se construyó el equipo desde ahí para luego darle libertad ofensivamente, con la chance de correr, que siento que lo hacemos bien. Después, el resto se adaptó de gran manera. También hay algo que aprendí mucho de Silvio Santander, que es la parcialización de las ofensivas y sus 24 segundos. Hago mucho hincapié en eso, lo traté de adaptar o imitar. Y estoy satisfecho, así que siento el equilibrio entre esa capacidad defensiva y la libertad en ataque, algo que fuimos mejorando con el correr de los partidos.

-Antes me hablabas de esa situación especial que genera el equipo en la gente. ¿A vos qué te genera ver a tu equipo así?
-Siento la tranquilidad de haberle llegado, pero no me conformo con lo que se logró. Existe esa relación entre cuerpo técnico y jugadores que me satisface mucho. Por otra parte, me pongo molesto cuando no encontramos lo que entendemos como equipo, que es la construcción desde atrás hacia adelante. Pero siento un respaldo y una tranquilidad importante que me da el grupo.

-¿Cuánto juega el hecho de tener un buen presupuesto en esta Liga Nacional? Porque si hay algo que caracterizó a Argentino en estos últimos años es una enorme capacidad de producir mucho con pocos recursos. ¿Influye mucho tener un buen presupuesto?
-(Piensa). Que la realidad del presupuesto te marque la tendencia y que los equipos de mayores recursos terminen siendo los campeones, es relevante. En el caso de Argentino, se sabe que hace años viene trabajando con un presupuesto bajo, con jugadores que se sienten identificados con la ciudad y que, con una temporada buena acá, les puede generar luego una retribución económica en otro lado. También se apunta bien a los jóvenes, y el ejemplo de Emiliano Basabe es un acierto. Llegó como juvenil y sabemos que le queda poco tiempo en el club, porque está para dar un salto. Otra caso puede ser Mateo Bolívar, que venía como ficha U23, quería más protagonismo y eligió tenerlo acá; o Facundo Zárate, que estaba jugando TNA y quiere adaptarse, encontrando acá la continuidad de lo que había empezado el año pasado en Lanús y Ferro. En definitiva, con un presupuesto bajo, Argentino es un trampolín que les sirve como desarrollo por uno, dos o tres años, sabiendo que después llega esa partida a un equipo con mayor presupuesto. Es un club al que se toma como una vidriera importante. Pero hoy, a la larga, el presupuesto es algo que te domina.

-Dentro de las complicaciones que puede tener afrontar una temporada como presupuesto bajo, ¿cuál es la parte más difícil?
-Es todo un desafío. Había que armar bien el rompecabezas, y primero y principal hay que valorar que desde la dirigencia me dieron toda la posibilidad del armado del equipo, que para el entrenador es una tranquilidad por saber escuchar. Es muy valorable. Y lo importante es no crear desesperación. Nosotros no empezamos de manera contundente, pero en ningún momento hubo desesperación, lo que habla bien de las tres patas, dirigencia, jugadores y cuerpo técnico. Después supimos mover bien las fichas, pero siempre en base a la tranquilidad que te da no desesperarse.

-Algo que no es común en un ámbito donde el exitismo te consume…
-Sí, sin dudas. Más sabiendo que, teniendo un presupuesto bajo, se pueden empezar a cambiar jugadores, que el siguiente paso puede ser el entrenador si se sigue en una situación límite, sobre todo sabiendo que había arreglado contrato por una temporada… Para el otro lado es más fácil, pero siempre se mantuvo la calma desde los dirigentes, y se transmite al entrenador y los jugadores. Te da más calma para ser pensante y estar más cauto, sin mirar hacia atrás.

-¿Para qué están ahora?
-Está más que claro que esto no termina acá, uno siempre busca lo mejor. Lo que venimos hablando permanentemente con los jugadores es mirar más allá. Fuimos cumpliendo los pasos. Primero, dejamos de mirar la tabla de abajo como hace 15 partidos. Después nos metimos en sintonía de playoffs. Miramos entre el 4º y 6º lugar, nos acomodamos en la 4º, lo fuimos a buscar y lo encontramos. Ahora, quedarse en esos dos objetivos es quedarse chatos. Y además hay jugadores con una experiencia importante que empujan mucho y quieren trascender. El primer paso, entonces, es ser superador. Argentino en las últimas temporadas se quedó siempre en el primer cruce, y ahora vamos a ir a pasarlo. Esa es la idea, sabiendo que se vienen rivales importantes.

-¿Te costó la transición a entrenador principal después de varios años como asistente?
-Sí, me costó al principio, lo sentía. No desde los entrenamientos, sino cuando estaba ante un partido. Busqué amistosos rápidos para posicionarme dirigiendo en el grupo, porque no tenía el hábito de estar conduciendo al equipo. Lo busqué hasta encontrar el timing que necesitás para dirigir, algo que no hacía hace cuatro años más o menos.

-¿Qué aprendiste de esa etapa como asistente?
-Valoro mucho la experiencia que tuve con Carlos Duro en Boca, pero lo de Silvio Santander en Quimsa me enseñó mucho. Desde la parte defensiva, principalmente con su estructura y defensa en bloque, que me marcó bastante y trato de imitarlo, me dejó una tendencia importante. Antes también te hablé lo de la parcialización ofensiva. Pero, además, me quedaron cosas del método de trabajo, de la relación con los dirigentes, el manejo con todos los que componemos el cuerpo técnico, cuestiones de liderazgo… Aprendí mucho.

-¿Qué se siente ante el elogio y reconocimiento del medio y, sobre todo, de tus colegas?
-Me produce más contracción, estar mucho más atento a todos los comentarios y saber que uno estaba esperando esta oportunidad. Quizás me llegó de grande en cuanto a edad, y por eso me aferré mucho a esto. Lo tomo con tranquilidad en cuanto a no creerme absolutamente nada sobre que logré cosas. Me produce más contracción, me hace estar más atento a la evolución y a seguir aprendiendo. Uno se prepara para esto y quiere más. Fui por un camino distinto, me dediqué mucho tiempo a la formación y estuve vinculado a los jóvenes, pero a su vez me iba preparando para esto. De repente salió lo de ser asistente y los caminos me fueron llevando. Lo disfruto, estoy muy tranquilo. Y lo mejor que me puede pasar con esto de los elogios, de que los colegas se me acerquen o lo que digan las redes sociales, es que la próxima temporada tenga continuidad y mejore en el día a día.

-¿Qué disfrutás más, el trabajo con chicos o el trabajo como entrenador principal en Liga Nacional?
-Con el tema del desarrollo y la formación, en clubes locales, en los que estuvieron vinculados a la Liga Nacional o en selecciones nacionales, uno siempre quiere que desde esos procesos, por lo menos uno, dos o tres siempre lleguen a la selección mayor, o a su equipo de primera local… Es una responsabilidad muy grande para trabajar y lograr. Son procesos que van de la mano, pero más silenciosos. Con la responsabilidad de una liga profesional, sabés que es por dinero, y acá lo que hay que tratar es cuidar todos tus vínculos, sabiendo que dependés de un resultado. La formación va de la mano de los procesos y es desarrollo. Lo otro, en nuestro país y su parte deportiva, te hace depender de resultados. Son pocos los entrenadores con chapa grande que pueden bancar el proceso.

-¿Cómo ves el plano general de los jóvenes en un momento donde se hace mucho hincapié en el país?
-Lo veo bien, pero hay jóvenes que tienen que tomar lectura al entrenamiento y desarrollo diario que los vaya evolucionando a ellos, al margen de que ya estén posicionados dentro de una estructura de equipo de Liga Nacional. Hay jóvenes que hoy están capacitados y demostrando que están a la altura de la circunstancia, y hay otros que tienen que vincularse, trabajar y desarrollarse para insertarse más adelante. Lo veo bien porque se está produciendo una transición, no sólo en la Liga Nacional sino en la Selección. Pero me parece que los procesos hacen que al chico no lo hagamos sentir que está para crecer cuatro escalones más cuando en realidad debe ir escalón por escalón. Están apareciendo talentos y proyectos importantes, que dependen de un desarrollo y plan de ejecución, que lo hay. Eso habla bien del básquet argentino y tenemos que ir por esos pasos.

-Esa falta de vinculación con el trabajo, el desarrollo y los hábitos que decís, ¿por qué se da, por un cambio de época que te lleva a otra cosa, por una falla de la competencia que no te permite tanto entrenamiento sino más juego…?
-Esa es una gran verdad. En el básquet argentino hay mucha competencia, encontrás torneos por todos lados, a nivel local, provincial, nacional, de clubes, de selecciones… Hay torneos por donde mires. Hoy, los entrenadores de formación están más abocados a dirigir partidos constantemente y no al desarrollo del día a día. En eso tenemos que hacer mucho hincapié. La competencia es buena, pero me parece que el desarrollo del entrenamiento es mucho más superador que tener competencia todos los días. Hay que saber trabajar con los estímulos y la dosificación, sabiendo llevar la competencia, el entrenamiento táctico, técnico individual y colectivo, físico, nutricional y el estudio, principalmente. Son cosas que hay que vincularlas y hacen al desarrollo que todos queremos. Y son las cosas que también deben aprender los entrenadores jóvenes, es el mismo proceso que hacemos todos, yendo escalón por escalón. Hoy, un joven entrenador quizás está pensando en dirigir la Liga Nacional, pero me parece que los otros son los pasos que debemos dar los entrenadores.

Leandro Fernández
@FernandezLea
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@cabboficial

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