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Cambio de paradigma

En silencio, el Programa Nacional Formativo y todas sus ramificaciones, están construyendo una base sólida que ha logrado, al fin, trascender la demanda cortoplacista. Detalles y números de una estructura revolucionaria que mejoró el rastrillaje, alimenta a los clubes y potencia a todas nuestras selecciones. 

En el básquetbol argentino vivimos una etapa de entusiasmo por la aparición de jóvenes talentos con buena proyección. Las selecciones formativas actualmente presentan planteles con altura y biotipo acorde al primer nivel internacional y esto no pasa desapercibido. Como hace muchos años no sucedía, nombres de jugadores argentinos vuelven a aparecer en las predicciones de las páginas especializadas en el Draft de la NBA. Los grandes programas del mundo, como la propia academia NBA, y los campamentos más importantes, como el Básquetbol Sin Fronteras, el Jordan Brand Classic o el NBPA Top 100, se están fijando en nuestros jugadores, los cuales, como sucedió en el reciente NBA BWB Global, no están decepcionando. Los equipos profesionales de nuestro país también tomaron nota y han comenzado a reclutar a estos talentos de clubes de barrio que han pasado por el rastrillaje realizado por CABB.

Los programas de la Confederación Argentina están en movimiento, fortalecidos, y arrojaron en 2017 números contundentes: casi 80 campamentos de tecnificación realizados con más de 1200 jugadores tecnificados. La implementación y realización de los primeros campamentos de tecnificación por puestos. 190 Jóvenes inscriptos en el Plan Altura, 58 de ellos ingresados al sistema. 661 jugadores cargados en la plataforma online de rastrillaje y seguimiento, y más de 6500 chicos menores de 12 años, no federados, iniciados en el básquetbol a través del convenio con la NBA para el programa Junior NBA, son algunos de los números que arrojó el 2017 en relación a la gestión de CABB en menores.

Pero, ¿y si les dijera que lo anterior no es lo más importante? Sucede que esos números, ciertamente impresionantes, y hechos, o todo lo que se hable sobre la irrupción de los jóvenes en la Liga Nacional es solo una parte de la historia. En una foto del momento, un resultado parcial. Es lo visible, y eso está bien, pero lo más relevante es lo que no se ve: la estructura. Una base que se ha ido construyendo pieza a pieza, poco a poco, a lo largo de los últimos tres años y que está pensada para perdurar en el tiempo.

‘‘Todos los pasos de ampliar la base, de aumentar el rastrillaje, de detectar chicos altos y poder llevarlos a la expresión de selección a partir de los campus y convocatorias lo hemos cubierto muy bien’’, dice Silvio Santander, Director Nacional Formativo de la CABB, satisfecho al mirar hacia lo realizado en 2017. Y continúa: ‘‘Se están asentando bases con el Programa Nacional Formativo (PNF) y todas sus ramificaciones, con el Método, con el manual, el canal de Youtube y ahora se viene la página web del Método. Todo eso, más la integración con ENEBA, son una bases que van a quedar para el futuro. Y no hay que olvidarse de un tema fundamental también, que es la nueva reglamentación en formativas. Todos los cambios buscan masificar la actividad, que todos jueguen. En las categorías más tempranas se apunta a que haya siempre más chicos jugando y que el entrenador, en el afán de ser competitivo, no deje a chicos afuera. Que todos tengan lugar y cada vez tengamos a más chicos y chicas jugando al básquet’’.

Durante muchos años la famosa ‘‘escalera’’ que lleva a los jugadores desde su club de origen hacia la competición profesional pareció cortarse. Hoy, ese camino volvió a abrirse gracias al profundo rastrillaje a lo largo de todo el país que se realiza por medio del PNF y los distintos programas y competiciones de la Confederación Argentina. Todo este proceso comienza cuando los jugadores tienen apenas 12-13 años. Por un lado, la implementación del Programa Nacional Formativo ha resultado ser una herramienta diferencial. El PNF se extiende a lo largo de todo el país, con 22 coordinadores distribuidos en las distintas provincias argentinas, más tres coordinadores regionales y tres coordinadores nacionales, lo que le da llegada a absolutamente todos los puntos de nuestra geografía. En cada provincia y región se realizan anualmente diferentes campamentos de tecnificación. En estos campus, cada uno de los chicos a partir de los 13 años, en 2018 los más chicos serán de la clase 2005, es evaluado integralmente.

En este punto entra en juego una herramienta que se desprende del PNF y que es de absoluta vanguardia mundial: La Plataforma Online de Rastrillaje y Seguimiento del Programa Nacional Formativo. Este recurso, creado por CABB en 2016, sirve para registrar a los chicos que pasan por los campamentos regionales y provinciales del PNF. Una vez registrados, con información absolutamente detallada, que incluye aspectos, físicos, técnicos, nutricionales, médicos y psicológicos, entre otros, los chicos posteriormente son reevaluados en las distintas competiciones, campamentos o preselecciones en las que participen. ‘‘Todos los que formamos parte del staff de CABB estamos articulando a través de la plataforma. Nosotros necesitamos que quede una base de datos. Hoy venimos tomándoles datos y parámetros a los chicos. Estamos buscando el biotipo de jugador que tenemos que preparar a futuro’’, señala Maximiliano Seigorman, Coordinador Nacional del PNF.

‘‘Necesitamos generar ese tipo de jugador de 2,12 – 2,15 que pueda correr bien el campo, caer, rolar y definir en la pintura. Que pueda defender y taponar. Todos los equipos que pelean por las medallas, tienen ese jugador’’, expresa con su habitual claridad Luis Scola en el Manual del Método CABB. ¿A qué viene esto? A que el gran cambio de paradigma de los últimos años se produjo con el relanzamiento del Plan Altura con Sebastián Uranga a la cabeza. Fue un paso sin el cual tal vez no se podría haber llegado a este presente. El trabajo con los hombres altos cambió por completo. El tema de la talla y biotipo pasó a ser un eje central. Estos jugadores, que a pesar de tener las mejores herramientas físicas para este deporte carecían de oportunidades, pasaron a ser incluidos. Comenzaron a integrar las listas de preselecciones nacionales, comenzaron a ser tecnificados y a viajar para disputar torneos internacionales.

‘‘Los programas hechos con nobleza y decisión política, a los que se les agrega ciencia crecen, mejoran y se retroalimentan’’, dice Sebastián Uranga, Director Deportivo de la Confederación Argentina y quien fuera el encargado de relanzar el Plan Altura tres años atrás. Hoy, a  la distancia, y si bien el Plan Altura está pensado a largo plazo, el impacto positivo del mismo ha sido claro y ya está dando sus frutos. ‘‘Se ha llenado de grandes todas nuestras selecciones nacionales, hemos subido los promedios de altura, hemos alcanzado los estándares internacionales en ese aspecto. El rastrillaje de todo tipo de jugadores, y de los chicos grandes en el caso del Plan Altura, lo hacemos permanentemente y lo vamos a seguir haciendo’’, destaca Uranga.

Ahora el básquet argentino necesita un nuevo cambio de paradigma y hacia allí apuntan los programas diseñados por la Confederación Argentina. Es momento de, en menores, priorizar el desarrollo individual por sobre el armado de equipos y la obtención de resultados. Esa idea plantea el Método CABB y se puede ver fielmente reflejada en los campamentos de tecnificación por puestos. La meta debe ser desarrollar jugadores que puedan abastecer a la Selección Mayor en el futuro. Jugadores con características acordes a lo que requiere el primer nivel internacional y el básquetbol moderno. Si en el camino del desarrollo individual se debe sacrificar la obtención de algún mejor resultado en formativas, será un sacrificio que bien vale la pena hacer.

Lo cierto es que, en la búsqueda de lograr este cambio de paradigma, el Programa Nacional Formativo juega y jugará un rol clave. Sostener estos planes en el tiempo será fundamental aunque también difícil, ya que desarrollar todos esos programas es complejo. La logística que conlleva es abrumadora. Se necesita gente capacitada y profesionales que abarquen todas las áreas. Hoy, la Confederación Argentina cuenta con una red de alrededor de 30 entrenadores distribuidos por todo el país, pero además tiene contratados profesionales de primera línea en áreas centrales como la preparación física, nutrición, psicología y kinesiología.

‘‘Lo que nos está pasando en los campus con la infraestructura que hemos podido armar es muy fuerte’’, resalta Santander. ‘‘Los chicos vienen y ven los trabajos de técnica depurados, los profes, los asistentes, el kine, el nutricionista, el psicólogo y lo que sucede es que vuelven a su club y quizás no tienen todo esto. Algunos tal vez sí, otros no. Pero lo importante es que eso conduce a dos cosas: una es que se mantengan en contacto con el staff de CABB y la segunda es que se concientizan del trabajo integral que tienen que realizar desde lo individual. Se los dé el club o no’’. El Método CABB, también lanzado en 2017, ha tenido una estupenda recepción y cada vez son más los entrenadores que se involucran y se ponen en acción. La inversión realizada en los distintos programas y la infraestructura en los campamentos de tecnificación y concentraciones también tiene un impacto sobre los entrenadores, explica Santander. ‘‘Se genera un efecto que busca replicarse ya sea en el chico o en el club. Con los entrenadores que vienen a presenciar los campus nos pasa que vuelven a sus clubes y quieren replicar todo lo que vieron en los campus y cubrir todas las áreas también. Y eso es muy importante’’, destaca el autor del Manual del Método CABB.

‘‘Este año vamos a llegar a los 24 tecnificadores provinciales en el PNF y vamos a articular para que todos estos planes que venimos desarrollando sigan potenciándose. Lo que queremos es crear hábitos de trabajo en los chicos, que incluyan la preparación física, nutricional, de suplementación, de técnica individual, y que eso decante en tener mejores jugadores en el futuro’’ marca con entusiasmo Maximiliano Seigorman, quien además hace hincapié en la importancia de mantener cercanía con los chicos y su entorno: ‘‘Desde el staff formativo de CABB tenemos planteado estar cerca de la formación de los chicos. Ellos tienen rutinas y se los evalúa y se los vuelve a evaluar en el tiempo. Estamos cerca de los entrenadores, de los clubes. Cada preparador físico conoce cuál es la forma de trabajar que tiene las selecciones argentinas y la idea es que con el tiempo hayamos instaurado hábitos saludables’’, resume el Coordinador del PNF.

 

Números: 

80 campamentos de tecnificación

1200 jugadores tecnificados

190 Jóvenes inscriptos en el Plan Altura

661 jugadores cargados en la plataforma online de rastrillaje

6500 chicos menores de 12 años, no federados, iniciados en la disciplina a través del programa Jr NBA

22 coordinadores distribuidos en las distintas provincias argentinas, más tres coordinadores regionales y tres coordinadores nacionales.

 

Cuando se habla del rastrillaje no hay que olvidarse de las competiciones formativas. Al mismo tiempo que los chicos inician su camino en el PNF, a partir de los 12/13 años, comienzan también a formar parte de sus respectivas selecciones asociativas y federativas e inician su etapa de competición a nivel nacional con los campeonatos argentinos, que son de gran importancia para la detección de talentos. Como consecuencia de todo lo anterior, del trabajo en el PNF, los distintos campamentos, la evaluación en la plataforma online y las diferentes competiciones CABB es que se llega a las preselecciones nacionales. He aquí la gran vidriera para que los equipos de las distintas ligas profesionales inicien el reclutamiento de estos chicos. ‘‘Es un orgullo para CABB, que un programa modelo como Weber Bahía, reconocido en todo el medio, se alimente de jugadores de clubes de barrio y de paso por selecciones nacionales’’, destaca Silvio Santander.

En definitiva, eso es lo más valioso. El desarrollo, la progresión paso a paso de los jóvenes. Masificar la actividad y que todo el extenso y profundo rastrillaje realizado por la Confederación Argentina, que toda la inversión y estructura de sus distintos programas le permitan a nuestros talentos recorrer la escalera que los llevará desde su club de barrio, de origen, a través de las competiciones asociativas, federativas y los procesos de selecciones formativas, hasta las ligas profesionales y, eventualmente, en el mejor de los casos, hacia la Selección absoluta.

 

 

 

Diego García

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